8.2.10

Sin miedo a nada

Estoy que parezco un drogadicto. ¿La razón? Pues, me han extraído sangre dos veces el mismo día. "¿Y qué?",dirán algunos de mis apreciados lectores, "eso es algo de rutina para muchos".

Si, para muchos eso es "de rutina", pero no para este personaje. ¡NO!

He perdido el miedo a las agujas. ¿Porqué lo sé? Porque antes, un par de días antes, si me hubieran dicho lo que me dijeron ahora, que debían ponerme una inyección y sacarme sangre ¡dos veces! hubiera salido corriendo del hospital al mejor estilo del correcaminos!


pero hoy no! Asumí mi compromiso con la humanidad... eh... chis... quiero decir... hoy NO TUVE OTRA OPCION!

Ni modo.

Muestro la foto y hago la observación para que nadie piense que le estoy haciendo a la heroina, al LCD o similares y para que quede constancia escrita que este día he dejado de temerle a las agujas!


***

3.2.10

Haciendo el amor de la nada

Cuando usaba mi uniforme de scout, hacía un nudo en la punta de mi pañoleta para recordar que debí realizar buena acción en el día. En la mística y tradición scout se dice que "una vez que se ha sido scout nunca se deja de ser". Supongo que aun soy un scout.

Aprendí mucho en esos años. Hacer nudos, vendajes, acampar, cocinar, sobrevivir, ver estrellas... sé, por ejemplo, dónde ubicar a Orión, aunque no sé si eso es importante.


En mis días breves de teatro, mi mentor me enseñaba, con insistencia, sobre el distanciamiento bretchiano y por qué es necesario, vital, para un actor, desprenderse de su personaje al final de cada presentación o ensayo, como si se quitara una camisa.

La actuación es la única forma de lograr que te aplaudan por mentir. Actuar es mentir.

Aprendí a mentir.

Así, en todos estos años, en mis treinta años de vida, muchas gente me ha enseñado infinidad de cosas útiles, y algunas inútiles. Mis padres, en primer lugar, por supuesto, luego mis familiares, mis amigos, algunos conocidos y muchos, pero muchos desconocidos.

Es curioso, muchas de las "grandes lecciones" han venido de personajes desconocidos, fugacez. Quizás porque hay lecciones que sólo los desconocidos pueden dar. Los anónimos.

Al Pacino dijo un día que él "siempre decía la verdad, incluso cuando mentía", y le creo. Otra gran lección de honestidad de alguien a quien no conozco personalmente.

Estoy confundido. El otro día me quede atorado en una conversación que bien pudiera llamarse: sexo, pudor y lágrimas. Mucho de lo primero, y, en consecuencia, mucho de lo último. Creí que había encontrado algunas soluciones hace tiempo ha ciertos temas pero, después de esa conversación, me doy cuenta que nadie, absolutamente nadie, me dio una lección eficaz para salir de ella sin rasparme.

Vaya, ni los scout, ni el maestro Nuila, ni mis padres, ni mis amigos, ni la universidad, ni la divina comedia, ni Fellini, ni los picapiedras. ¡Nadie!

Y pensar que todo comenzó por colar en la conversación a las TaTu y...

si, ese par de muñequitas rusas desperdiciadas que provocaban más de algún suspiro detonaron una platica con muchos daños a terceros.

Pero es que la cosa comenzó comentando a Máncora, la malograda película en la que Elsa Pataki, sin quererlo, y sin saberlo, propone algunas inquietudes en el concepto de relaciones sexuales y sentimentales, con ayuda de Liz Gallardo, por supuesto.

"Hijo, cuando veas a una mujer guapa, sólo recuerda que en algún lugar hay alguien cansado de tirársela" (Alfie)

Lo que se le olvido agregarle a Alfie fue "hasta que se de cuenta que se acuesta con otro".


¿Amor? ¿Sexo? Para este servidor, hay una diferencia más que notable en esas dos palabras, su significado, sus aplicaciones, sus alcances y sus consecuencias.

Entiendo si al llegar a estas líneas algún lector se encuentre confundido. Creame: yo lo estoy aún más.

"De amor ya no se muere" dice una canción. ¿Y de sexo?

No soy escritor, ni ezcritor, no tengo ni el talento, ni el tiempo para serlo. Tampoco tengo los suficientes amigos para que adulen todas las boberías que escribo y este post, más que cualquier otro, lo demuestra. Por eso, este texto puede parecer confuso, o difuso.

Primero diré que creo que eso de hacer el amor está mal dicho y mal escrito. No es así. El amor no se hace, no se puede hacer y menos de esa forma pues entonces habría mucho amor en el mundo y es evidente que es lo que más nos hace falta. Si fuera así, en Europa Occidental habría más amor que judios en una sinagoga.

En segundo lugar creo que decir intimidad sexual es otra forma erronea de referirse al coito. La intimidad es una cosa muy diferente. Los servidores sexuales no intiman con sus clientes, al menos no con esos que sólo consumieron una vez el producto. Los actores porno, no intiman con sus colegas, y viceversa. ¿Cómo se intima en una orgía? En la industria porno se usa un termino tan simple y técnico como: escena. Así de simple.

Tercero. El sexo, la actividad sexual y el deseo sexual no son exclusivos de la mayoría de edad (aquí 18+), por favor!

Coger, follar, chingar, mojarla, fornicar, en fin, "eso" es algo que se hace todos los días, a cualquier hora, en cualquier lugar, con o sin ropa, con público, sin público, con experiencia, sin experiencia, con luz, sin luz, con pena, sin pena, por curiosidad, por visio, por deseo, por necesidad, por oficio, por trabajo, por evasión, por compulsión, por placer y, lo escencial aquí, con amor y sin amor.

La sinceridad, el sexo y el amor no son buenos amigos, ni parientes. La mentira y el sexo, sin embargo, saben hacer negocios juntos. La sinceridad y el amor, son tan platónicos como mi amor por Michelle Pfeiffer. Aquí si importa el orden de los factores.

Por ejemplo, decirle a tu pareja que "no disfrutaste del sexo" con otra persona porque "no la amabas" es como decirle a Forrest Gump que es el tipo más inteligente sobre la tierra!


Eso no debe decirse, por favor. ¡Pero se dice! Y se dice mucho.

Entonces, ¿Qué debemos decir? ¿Es válido ser sincero en circunstancias donde se ha hablado de amor desmedidamente? ¿se puede? ¿se debe?

Pues bien, es alli, donde este servidor se ha quedado atorado.

Dificil.

Si no decís que no es porque sí. Fórmula simple de la adolescencia cuando, por educación o boludez, pedías un beso a la chica que te gustaba.

Un no, muchas veces es un si. Un si, a veces es un no. Lo más peligro siempre es un silencio.

Si te gusta la portada de ¿Dónde jugaran las niñas? sos un degenerado. Si no te gusta, sos un hipocrita. ¿entonces?



Sobre dicha conversación, pues creí porder dar algunas respuestas acertadas y dar un jaque mate, pero me quedé estancado en un tráfico de ideas tan espeso como en las calles de San Salvador.

Creí que Closer, la película, y el libro de Leonard Cohen, El juego Favorito, me habían dado algunas respuestas para estos casos. Inclusive, pensé que Sexo con Amor de Boris Quercia, podía ayudarme, pero no.

Nadie soporta algunas verdades. Todos queremos sinceridad pero, al obtenerla no sabemos que hacer con ella. Los sentimientos cuentan, y mucho.

Así, intentando salir de la telaraña, retomar esa plática con quienes la inicié y convertirla de Sexo, Pudor y Lágrimas a una Mejor Imposible, me doy cuenta porqué algunas lecciones necesariamente debemos aprenderlas con desconocidos: para no dañar a quienes nos conocen.

Si no hubiera tanto placer en el sexo, no fuera necesario hacer el amor de la nada.

Creo que habrá continuación.

***


28.1.10

No pude evitarlo


No he parado de reírme por la caricatura que apareció publicada en La Prensa Gráfica el día de ayer. Ver aqui.

Me sorprende la cantidad de comentarios en contra que generó en la versión en línea del periódico.

No pude evitarlo. Deje mi comentario allí escrito.

No sé, me parece que las personas se toman demasiado en serio algunas situaciones.

El humor es humor.

Claro, parece que en este país, algunas personas no tienen sentido del humor o sólo ríen cuando les conviene reír.

Practiquemos la sana doctrina de reírnos de nosotros mismos y entonces entenderemos mejor algunas cosas.

Recuerden que, según la revista Selecciones del Reader´s Digest, la risa es el remedio infalible.

***

PD:
¿Qué les pasa ahora a los señores de la asamblea? ¿Soy yo o todo esto es un episodio de dimensión desconocida?



13.1.10

Slow motion y más...

★★★1/2

A diferencia de lo que la mayoría de personas piensan, yo si disfruto el cine, y mucho. El problema principal, y único, en eso de "me gusta el cine" es definir exactamente a qué me refiero.

Es difícil imaginar a una persona que nunca haya visto una película en su vida, ya sea en un cinema o en su casa. Ver películas por entretenimiento, por placer o escapismo, como sea, es parte de la era moderna. Por ello, no puedo escapar a ver películas de vez en cuando, pero, cuando en las películas se ve "un poco de cine" la experiencia resulta ser más placentera.

Esperaba poco, muy poco, demasiado poco del Sherlock Holmes de Guy Ritchie, lo admito. Imaginé que sería una nueva 'hollywood experiencia' como lo que sucedió con los Episodios I, II y III de Star Wars (La pagarás Lucas!) o como ha sucedido con el camuflageado éxito de Avatar (Basta ya!) pero, para mi sorpresa, la nueva versión de Sherlock Holmes no sólo me parece entretenida sino muy bien manejada al punto de considerarla muy sobresaliente del resto de películas de su género (acción) que se exhiben actualmente.

Es una película dinámica. Buena acción, buen manejo de los personajes, muy buen montaje, un fotografía muy estética, un sonido adecuado, una dirección audaz y muchos slow motion que, a mi juicio, son una muestra del buen manejo de la técnica que tiene Guy Ritchie, o sea, su sello personal.

Si, en esta película se puede ver la mano de un director dirigiendo!

Debo confesar que esta película me ha dejado un buen sabor de boca después de la decepción a la que me expuso Avatar. También debo confesar que de no ser por Rachel McAdams jamás hubiera ido al cine a ver esa película.

Por favor, el que pueda, revise cuidadosamente la secuencia de la explosión en la fabrica. Notarán que esa escena, dilatada en el tiempo por la técnica de slow motion, debió ser ensayada y repetida varias veces para lograr lo que se vio en pantalla. No, no es sencillo utilizar ese recurso. No basta con apretar un botón y ponerlo todo en cámara lenta. Hay que saber cómo, cuando y dónde se utilizará, y, para beneficio de esta película, Guy Ritchie sabe exactamente cómo debe ser usado.

Mis respetos para Guy, un cineasta que, a pesar de trabajar en algo tan comercial, ha sabido ponerle su sello a la película.