3.12.11

Noche de luces y reflexiones


Llegamos minutos antes que iniciara, como lo hacemos desde hace un par de años atrás.  Esta vez, elegimos un lugar conocido como La Lomita para ver las luces y evitar una tortícolis.  No ibamos en auto, para no perder la paciencia ni tener un ataque nervioso, y decidimos caminar un poco hasta llegar al sitio.

Estabamos.

Cuando la cuenta regresiva terminó en cero el cielo se iluminó...

Mi hija, de siete años, estaba muy contenta, pero de pronto se sintió asustada.  Las explosiones se escuchaban muy fuertes donde estabamos.  En años anteriores, habíamos visto el espectáculo desde otro sitio donde no se escuchaban tan fuertes.  La abracé y le dije "no pasa nada, estoy aquí". Se tranquilizó.

Quizá fue eso lo que me hizo reflexionar sobre un asunto muy extraño: muchos niños en otro sitios del planeta (Palestina, Israel, Siria, Afganistan, Pakistan, etc...) están tan acostumbrados a las explosiones que éstas, con luces divertidas incluídas, solo les servirían de diversión, como debe ser.

Pensé por un momento en mi infancia, durante la guerra civil en mi país, y recordé que en algún momento de la ofensiva del '89 ví el cielo iluminado de vengalas y de las luces que salen de los rifles al disparar... 

Las luces de este día son por diversión, luces de alegría, pero aún así las explosiones asustaron a mi hija.

El humo, los residuos pequeños (arenitas, piedritas) de los proyectiles y hasta un par de fuegos que cayeron sobre algunos árboles y asustaron a las personas que estaban cerca solo eran por diversión.  Luces de alegría que una franquisia de comida "regala" al pueblo salvadoreño cada año y marca el incio de las festividades de navidad.

Luces de alegría. Explosiones de alegría...

Un poco menos de media hora dura el espectáculo.  Un poco menos... pero, hay niños en otros lugares del mundo que están acostumbrados a vivir pensando día a día en explosiones.  No en las que alegran sino en las que matan.  Las que destruyen...

Entonces me sentí un privilegiado. Y dije "mi hija también es privilegiada".

Un par de luces en el cielo me ayudaron a reflexionar sobre ese asunto. Tanta gente reunida alrededor de un estadio esperando ver iluminarse el cielo con las luces y obviar el ruido de las explosiones porque es parte de la diversión.  No sería la misma cantidad de gente esperando caer un proyectil.

En otros sitios, las vengalas sirven para iluminar los blancos de un ataque, para no fallar la puntería, para destruir... matar...
Mi hija quedó alegre. Yo me alegre por ella. Ojalá nunca tenga que ver el cielo iluminado por otro tipo de luces ni escuchar explosiones que no tengan nada que ver con la diversión, pensé.



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