17.12.15

Star Wars. Amor y odio.


Debo iniciar anotando que para muchos conocidos soy un fan de Star Wars, pero eso se debe a que esos conocidos nunca se han topado con un verdadero fan de Star Wars.

Gusto mucho de Star Wars, sobre todo, de la trilogía original —la única—, de la que considero El Imperio Contraataca la mejor.  Star Wars (Ep. IV) está en segundo lugar de mis consideraciones, y estoy obligado también a dejar constancia que El Imperio Contraataca no sería la mejor sin el Episodio IV. Una complementa a la otra en calidad, saliendo vencedora El Imperio Contraataca.

El Regreso del Jedi es tercer lugar. A las precuelas no me gusta calificarlas. Están, y con eso basta. 

En unas horas se estrenará el Episodio VII en mi país, y quiero dejar algunas anotaciones en el blog.

Sea, pues:

La Guerra de las Galaxias

Nací dos años después del estreno de Star Wars. La vi por primera vez en televisión, en una franja infantil llamada "Gente Chica" que tres canales transmitían simultaneamente por las mañanas cuando el año escolar terminaba. 

Tenía unos siete años y nuestro TV era blanco y negro.

Difícilmente, en aquellos días, se encontraría un niño que no le gustara La Guerra de las Galaxias, en español, porque así la conocí. Incluso ver un par de fotogramas de la película en un View-Master era alucinante.

La Guerra de las Galaxia y su Arturito*, era lo más.


Un par de años más tarde, mi papá usaba unos boletos de cortesía para llevarnos a ver El Regreso del Jedi. La condición de siempre aplicaba: no vayan a pedirme golosinas.

Así, de golpe, frente a la gran pantalla, me enteré que había otra Guerra de las Galaxias. No otra, sino la misma, pero otra. Y que ibamos a ver dos películas nuevas —para nosotros— de La Guerra de las Galaxias. 

Sí, nos habíamos saltado El Imperio Contraataca.

Gracias a las funciones dobles de los cines nos pusimos al día. ¡Y de qué forma!

Estabamos allí, en la oscuridad, viendo como Han Solo era atrapado en carbonita y luego como Vader le corta la mano a Luke para confesarle que ¡es su padre! ¡su padre! 

Menos mal que no tuvimos que esperar días —o años— para conocer como terminaba la cosa. Con El Regreso del Jedi las dudas se acababan. O al menos eso pensamos.

Star Wars regresa

1997. Ahora sí, mayor de edad y con dinero propio, vi los re-estrenos de Star Wars en el cine. Casi fan, no puedo negarlo, pues había cierta emoción en acudir a la salas a ver, otra vez, Star Wars.

¡Nuevas escenas! ¡retoques digitales!

... para mal.

Ya para esos días comenzaba a fijarse en mi esa idea que hoy es roca: las ediciones especiales casi siempre son un asco. Son pocas las películas que pueden salvarse de una edición especial o del corte del director. Muy pocas. 

Lucas no puede presumir que Star Wars, El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi estén entre esas pocas.

Un año más tarde, un avance revelaba la verdadera intención de las nuevas ediciones: una nueva película de Star Wars: La Amenaza Fantasma.

Cada generación tiene una leyenda...

Cada viaje tiene un primer paso. Cada saga tiene un comienzo. Con esas tres líneas Lucas puso como locos a todos los fan de Star Wars, y a mi.

La música del maestro John Williams y un par de escenas fueron suficientes para generar una gran expectativa. Además, se colocó un poster en las salas de cine que potenció esa expectación.



Dos cosas recuerdo bien del estreno: estar rodeado de muchos niños en la fila de espera y la gran ovación que se hizo cuando apareció el logo de Star Wars acompañado del tema musical de la saga.

¡Parecía que se había anotado un gol en una final de fútbol!

Un par de años después, La Guerra de los Clones, y, para bien o para mal, La Venganza de los Sith. El fin.

Lucas estaba dando por cerrado el tema Star Wars, al menos en el cine.

La televisión, sin embargo, fue invadida por una serie llamada Star Wars: Guerras Clónicas, que daba pie a La Venganza de los Sith, incluso, una película animada fue estrenada en 2008.

Star Wars: The Clone Wars fue, a mi gusto, innecesaria.

El Lado Oscuro de Star Wars

Cinematografiamente, Lucas es un Sith. Su Star Wars (1977) gustó a público general, crítica especializada, teoricos y colegas. Si bien nunca fue pensada como cine arte, hay en ella mucha influencia del buen cine grandes cineastas. Uno particularmente está muy presente: Akira Kurosawa.

Tecnicamente y visualmente Star Wars (episodio IV) sobresalió. Hay en ella muchas referencias de grandes películas, destacando La fortaleza escondida (A. Kurosawa), El triunfo de la voluntad (L. Riefenstahl), Metrópolis (F. Lang), Lawrence de Arabia (D. Lean), 2001:Una odisea odisea del espacio (S. Kubrick) y Centauros del desierto (J. Ford), entre otras.

Si las referencias están, es porque Lucas conocía las películas, las había visto, era un fan de las mismas. Muchas de ellas no son ni mencionadas en la categoría de entretenimiento, pues van más allá de ello. Todas ella son arte. Cine arte. Además, como estudiante de cine, debió ver muchas de esas películas por algo más que solo placer. Tareas, pues.

Sus dos primeras películas —sobre todo la segunda, American Graffiti— ponían a Lucas en posición de promesa cinematográfica. Con el visto bueno de prensa especializada, colegas, críticos y teóricos, ya solo le faltaba el público, las multitudes, y así, lograr crédito en la industria del cine. Y Star Wars le dio eso.

El éxito de Star Wars le garantizó dinero. 
Y el dinero hecho a perder a Lucas.
Lucas, el cineasta, se perdió después de Star Wars (1977).

No es casualidad que la mejor película de Star Wars sea El Imperio Contraataca, dirigida por Irvin Kershner, maestro y mentor —que no es lo mismo— de Lucas en las artes cinematográficas, que fue elegido por Lucas por "saber todo lo que un director debe saber de Hollywood, pero sin ser Hollywood".

Irvin, pues, fue Yoda para Lucas.

Lucas no volvería a dirigir ninguna otra película, hasta las precuelas de Star Wars, donde Lucas siendo dictador, mostró debilidad, y, a próposito o no, se dejo seducir por el dinero y el éxito.

Anakin, piedra de tropiezo

Dinero y mentiras. Esas dos palabras definen el inicio de la decadencia de Lucas como cineasta. Dinero en abundancia y mentiras baratas.

No hay evidencia documental que sustente la afirmación de Lucas que los supuestos nueve episodios de la saga estaban presentes como un todo en el borrador inicial del guión. Además, niega que Dark Vader esté inspirado en el personaje El Relámpago de The Devil Fighting Dogs (1938), diciendo que se basó en las armaduras samuráis.

 
Usa su conocimiento, para nublar el desconocimiento.

La idea de redimir a Anakin y convertirlo en el mesías de Star Wars lo hizo tropezar tanto que luego no se dio cuenta de los golpes. Incluso, el origen de Anakin y su afinidad con la fuerza lo puso en evidencia.

Lucas quería quedar bien con todos, incluídos los que piensan que Star Wars es una religión. Los fans, hambrientos de autosatisfacción, presionaron de tal forma que Lucas incluso incluyó diálogos en las precuelas que daban el visto bueno a juegos, comics y al universo expandido de Star Wars.

Pero, si quieres complacer a todos, terminarás complaciendo a nadie.

Desde la elección del protagonista hasta la forma en que se transforma al lado oscuro. Todos tomaron piedras para lanzarselas a Lucas quien se tomo muy a la ligera la dirección de esas tres precuelas.

Aquí, en este punto, debo anotar que justamente por eso El Imperio Contraataca es la mejor de toda la saga hasta ahora (en unas horas se estrena el Episodio VII), porque hizo todo lo opuesto a lo que se esperaba. Incluso, como ya mencioné, alejarse de la silla del director era algo que no se esperaba. Su amigo, Francis Ford Coppola dirigio la secuela de El Padrino, convirtiendola para muchos en la mejor de la trilogía. Era lo que se esperaba de Lucas. Sin embargo, algo sabía. Conocía su debilidad.

Antes de las precuelas, no hay mucho que ver de Lucas, y en lo poco que hay, se nota mucho que no es un director de actores. Jamás hubiera sacado una mirada tan convincente de Leia como lo hizo Irvin, cuando dice te amo a Han. Y el beso. De los mejores besos en el cine.


Tal dramatismo no existe en ninguna de las tres pecuelas. Solo Ian McDiarmid, como Palpatine, logra cierto dramatismo gestual. Y Ewan McGregor apenas se salva por simpatía. 

¿Qué más podían hacer? ¿Qué más se podía hacer?

Su Anakin no honra a su Dark Vader. No hay contrapeso. ¿El mejor Jedi jamás nacido? ¿El elegido? Pues no sé, a mi no me lo parece... pero Lucas es su creador, y no queda más que ver su obra.

Dios, George Lucas y Star Wars**

Si Lucas creo el universo Star Wars, pues es su dios. Y ese dios puede hacer lo que se le venga en gana con su obra. Anoto esto en defensa de él.

Si quiere un Jar Jar Binks en todas su películas, pues que vaya y haga las ediciones que quiera de ellas. ¿Por qué un fan debe decirle qué hacer? ¿Por qué un consumidor equis se atreve a pretendr que sabe más que el creador de de ese universo?

Nadie. Nadie. Absolutamente nadie puso fe en su obra inicial. Incluso los estudios le dieron la espalda guardandose las espaldas ellos mismo, y ahora saben más ellos que el propio Lucas... los fans no contentos con ese dios que les creo Star Wars le escupen a diario obsenidades por todos los medios, y muchos, respecto del Episodio VII hablan de J. J. Abrahams como si fuera él el creador de Star Wars.

Yo pude haber escrito una mejor línea histórica de las precuelas. Darle un origen a Anakin menos mesiánico. No poner a los Jedis como detectives o SWAT de la galaxia sino como una orden de caballeros más mítica y menos de "asuntos Jedi". Hubiera dado un salto mayor entre las tres películas. Incluso, la relación Anakin-Padme la hubiera dibujado en otra dirección. La princesa prometida y Willow demostraron que no se necesita de dos horas para enamorar hasta la muerte a dos personajes. Igual, si Anakin iba a ser el malo, pues, iba a ser el malo, no una víctima de las circunstancias.

La edad de Anakin al convertirse al lado oscuro no cuadra con el Anakin-Vader de El Regreso del Jedi. Lo hubiera hecho un tipo pasado los treinta años. Y Padme hubiea sido menor que él.

Además, hubiera puesto a su romance un tono elevado de lo prohibido al hacer que Padme estuviera comprometida ya a otro principe monarca, no porque los Jedis sean célibes. Es más, hubiera dejado eso a libre elección. Si un Jedi quiere coger, pues que lo haga. Y así.

Para compensar en contrapeso el YO SOY TU PADRE, hubiera escrito una situación en la que Anakin desconoce que Padme está embarazada de él, y al sentirse totalmente traicionado pierde la cabeza. Y en una escena final, antes de la tercera película, Padme le diría ¡TU ERES EL PADRE! Y sí, hubiera hecho que se supiera que eran gemelos, ¡por favor, estamos con tecnología avanzada! Reconstruyen manos pero ¿no hacen ultrasonografías? ¿La fuerza no ayuda a Vader a reconocer a Leia como su hija? Hubiera corregido eso.

¡Pum!

Así, yo sería mejor que el dios Lucas. Yo hubiera hecho una mejor Star Wars, tal como piensan todos los fans, todos los críticos, todos los ejecutivos, todo...

Ingratos.
Todos.

De cine, ya nada

Uno de los problemas de las precuelas fue haber sido rodadas en formato digital. Casi en su totalidad en pantalla verde. Por eso la mayoría de diálogos entre los personajes se dan cuando caminan o dan vueltas en círculos en un punto —mal Lucas, mal—.

Mucha de la desorientación de los actores se debe a eso.

Las mejores escenas, casi siempre son las rodadas en exteriores o en decorados tradicionales.  Por eso cuando J.J. anunció que rodaría en 35 mm todos apludimos. Sí, remarcando el error de Lucas.
Es curioso que su triolgía original fuera influenciada por tanta buena película y convirtiera a Star Wars en una gran influencia cultural, pero que cinematograficamente su influencia no hay pasado a más de parodias (Spaceballs, Mel Brooks, 1987), guiños o eventuales tributos en escenas, en su mayoría de corte cómico.

Incluso Padre de Familia, la serie, hizo sus propias parodias.

¿Y el cine? ¿La escuela de cine? ¿Todo lo que una gran película lega a los nuevos cineastas? Pues todo eso quedo en 1977 y 1980, con Star Wars y El Imperio Contraataca. Después, nada.

Por eso mi calificación inicial.

Un despertar, una esperanza

De J.J. solo puedo decir que rescato bien a Star Trek, y que su Lost, a mi, no me gustó. Hay una buena vibra general respecto a que él reiniciara Star Wars.

Veo los trailer y se me eriza la piel. Es extraño. Me cuesta no ver Star Wars. Y más me cuesta no ver sus fallas. Y aún, a pesar de todo lo antes escrito. Estaré haciendo fila por ver una vez más aparecer en pantalla aquel Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia lejana...

Ojalá la cosa salga bien.

Quizá hasta haga un post  comentándola.

Quizá...


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* De niños, la mayoría pecamos con ese error
** Este era el título original del post


1 comentario:

Folósofo dijo...

Tu post demasiado técnico desde el punto de vista cinematográfico. Sobre esa parte de lo escrito no tengo nada que decir.
Sobre la película al igual que tú la vi en mi niñez en la franja de gente chica.