enero 26, 2013

Zero Dark Thirty, la noche más oscura o cazando a Bin Laden


Pienso en neorealismo, aunque la película no tenga nada que ver con eso. Nada. Sin embargo, cuando estaba frente a ella, pense en eso. Neorealismo, dije. Pero, insisto: nada tiene que ver con eso.

El cine es ficción, sin importar el género. Por eso, algunos no consideran los documentales como cine. El cine es una interpretación, muchas veces colectiva, pero, generalmente, individual. La visión del guinista, del director, del productor, del actor, del montajista, etc... según el proceso (pre-producción, rodaje, post-producción, etc...), así es la interpretación.

El documental es cine. Lo es. Y, quizá, lo mejor del cine esté en algunos documentales filmados en el pasado. Sí lo mejor. Pero no importa si la toma es en tiempo real o una secuencia de una grabación hecha en vivo. No importa. El cine, sea cual sea el género, es ficción. Y por eso, al estar frente a Zero Dark Thirty me reafirmé que el realismo no existe en el cine.


"Basada en hechos reales", Zero Dark Thirty es la interpretación de un hecho histórico, y no confunda histórico con relevante, pues lo que es relevante para unos no lo es para otros. Histórico por ser parte de la historia, como este post, por ejemplo. La muerte de Bin Laden en una operación secreta de parte de la CIA dio pie a esta película.

Por el tema, me sorprende un poco verla entre las nominadas a mejor película.

Kathryn Bigelow, la directora-productora, enfoca la historia en una mujer que, según la película (y algunas fuentes oficiales y extraoficiales), es la responsable directa de la muerte del saudí, al unir las piezas del rompecabezas que nadie más pudo o intentó unir.

Quizá ese hecho peculiar movió a Kathryn a realizarla y, sobre todo, hacerla de esta forma. Hay una insistencia directa en ponderar a Maya, la agente que dio caza a Bin Laden, en todo el asunto. Y esta bien. No estoy en contra. Sin embargo, es allí cuando el asunto se torna subjetivo. Es allí, justamente, cuando la cosa se convierte en la interpretación de Kathryn. Algo irreal.


¿Cómo se conoce un buen director? Por las tomas, por cómo resuelve lo que el guión le plantea. Poner la cámara a filmar no es dirigir. Hay que gestionar el recurso que la producción pone a disposición. El director no filma todo, pues hay segunda unidad y en algunos casos, hasta tercera y cuarta unidad. El director es quien elige qué filmara directamente y cómo. Quien dirige material que escribe, parte con ventaja sobre quien dirige un material ajeno. Si quien dirige además produce, pues, tiene más ventaja. Si el que dirige también edita, pues, casi se puede decir que tiene el control total de la situación y hay que juzgarle sin consideraciones. Zero Dark Thirty es una película bien dirigida, sin más.

Que se le considere una buena película es justo. Cualquiera pudo convertir esta idea en otra cosa, desde un discurso nacionalista hasta una herramienta propagandistica y comercial. Por eso he usado tres nombres en el título del post.

Cuando se mencionó a Bin Laden en el proyecto, pues, lo vi con recelo. Cuando le vi nominada al Oscar, me sentí obligado a verla. Ahora que la he visto puedo decir que es un producto fino, bien realizado, recomendable, pero como cine.

Lo mejor, por decirlo así, de toda la película no es la historia o las historias dentro de la historia. Ni los detalles desconocidos revelados, pues no son detalles oficiales. Lo mejor es que, aun sabiendo cómo va a terminar el asunto, Kathryn nos mantiene esperando, como si no supieramos qué va a pasar...

Para eso, y siguiendo su idea, nos presenta a su heroína, Maya, una agente recién integrada a las fuerzas especiales que dan seguimiento a la red Al Qaeda. Y debo decir que la elección de Jessica Chastain, la protagonista, es acertada.


Partiendo que desconocemos la verdadera identidad de la agente en quien se basa la película, tenemos entonces como único referente la imagen de esta pelirroja de piel blanca, facciones finas y baja estatura. Una flor en el desierto.

Desde la primera escena es claro que hay un discurso en acción. La novata, una chica bonita, puede ser menospreciada por su aspecto, desde sus colaboradores hasta sus enemigos. Y Jessica se deja moldear escena por escena, hasta convertirse, frente a todos, sobre todos, a pesar de todos y contra todos, en la "hija de puta" que termina encontrando al saudí.

"Ustedes mataran a Bin Laden por mi", le advirte al equipo que al final cumple el objetivo.



Kathryn usa a Jessica para insistir en esa idea que no hay arma más peligrosa que una mujer, y más si es bonita. Desde Dalila... pero todo es ficticio. Reaccionamos a partir de lo que vemos en pantalla y queremos que sea así, o nos dejamos convencer que es así. Culpo de eso a Kathryn.

No es lo mismo filmar en un set que en espacio abierto. En un set se controla en un 90% el ambiente, no así afuera. Aquí hay muchas tomas fuera, pero controladas. Pakistán no es Pakistán, sino India. Los centros de tortura no son reales, ni las torturas. Si bien algunas palabras de los diálogos o frases se puedieron tomar de algunos testimonios, no se dijeron de la forma que aparecen en la película, ni en los lugares referidos...

La cámara intenta confundirnos. No es un documental. Es una película de ficción. El montaje nos coloca a disposición de un desenlace que ya conocemos, pero que nos intriga con cada escena que pasa, y eso, eso, es de aplaudir.

El manejo del reparto es adecuado, partiendo de que las luces apuntan a Maya. Hay diálogos que dan para la metáfora y muchos de ellos vienen de los roles menores. Kathryn ha logrado un equilibrio sorpredente, casi único, en presentar su interpretación de los hechos. El así fueron las cosas de esta película es menos molesto que el así fueron las cosas de Oliver Stone, por ejemplo. La polémica está, pero no se busca. Las preguntas se hacen, sin hacerse. Ese es el mérito de esta película.



Dos cosas más a resaltar. Una, cómo trataron el tema del cadaver del saudí. A penas y se le ve la cara. Un detalle que tiene que ver con el otro punto a resaltar: Kathryn, o el guionista, respetan lo que no conocen, o lo que conocen muy bien. Occidente juzga a Oriente desde su prespectiva. Y eso es malo. La película evita muy bien pasar por esa ruta.

Decía que me sorprendió verla entre las nominadas, pero estando allí, me sorprende más ver a Ang Lee nominado como director y no a Kathryn. Quizá no se le perdone ser la única mujer con un Oscar como director en la mano.

Jessica tiene competencia dura, como mejor actriz, pero no me sorprendería una sorpresa...


¿Y qué tiene que ver el neorealismo en esto? Nada.


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