septiembre 02, 2011

Ultima parada 174: una fotografía más de las favelas brasileñas


No puede decirsele favela a cualquier sitio. No porque no se pueda en el sentido estricto de la palabra, pues se puede nombrar de cualquier forma a lo que se desee, pero es difícil asociar la palabra favela a otra cosa que no sea violencia o pobreza, y en los últimos años, buen cine.

Pareciera un nuevo género, el género de las favelas, pero no lo es.  No solo en las favelas hay violencia y pobreza.  Se puede tomar una cámara y filmar en Calcuta o El Salvador y estar haciendo un poco de género también, pero hay un no sé qué que hace de las favelas un sitio para ir, filmar y conseguir aplausos por do quier.

Ultima Parada 174 es una película brasileña de 2008 que nos muestra otra fotografía de ese fenómeno social y cultural que se vive en las favelas de Río de Janerio. Un filme que, según su director, "no trata sobre la violencia, sino sobre las consecuencias de ésta".

Basada en hechos reales, la película nos muestra a un niño que es víctima de la violencia de las favelas y que, por esos detalles cínicos destino, se convierte en protagonista de dos sucesos históricos de la violencia social en Brasil: La masacre de la Candelaria, en 1993, y el secuestro de un autobús de la línea urbana 174, en 2000, que fue cubierto por varios canales de televisión.


La historia dentro de la historia, nos narra cómo dos niños pierden a sus madres. Una, asesina por ladrones; la otra, drogadicta, debe exiliarse de la favela para proteger su vida por una deuda a causa de drogas. Al pasar los años, ambos muchachos coinciden en un reclusorio para menores delincuentes y hacen amistad.
La madre sobreviviente, rehabilitada y convertida al cristianismo, inicia la búsqueda de su hijo a quien encontrará quizá demasiado tarde.


Sin hablar de técnica, la película es bastante buena, sobre todo porque no cae en el vicio de hacer los malos-malos, ni los buenos-buenos, sino de presentar el fenómeno tal cual es. 

El director, atinadamente, evita repetir el recurso que puso de moda Meirelles con Ciudad de Dios (salvo algunas escenas) y se dedica ha mostrar poco a poco, sin pretenciones, la historia que tiene en sus manos. Una historia que logra tocar lo esencial sin engañar al público con melodramas.

De lo mejor que he conseguido ver en estos últimos días.  No dude quien lee estas líneas que no maldije a los cines de mi país por no haber traido esta película al día de hoy, no lo dude.

Os la recomiendo.


La puede descargar aquí o verla en línea aquí.







1 comentario:

W dijo...

Otra de las recomendadas, bien,
la pondremos en la lista de películas a ser vistas