15.6.09

Tómelo con calma

1

Cierre los ojos. Imagine que usted no está donde está. Piense que nadie lo observa, aunque muchos pasan a su lado intentado no advertir que usted no está donde está.

Silbe, de preferencia una tonada jocosa, pero que sólo usted conozca. En estos casos, un periódico sería un buen aliado para pasar el tiempo u ocultarse. No podrá evitar las miradas, pero, sumergido en la lectura, evitaría cerrar los ojos y así podría estar atento, por cualquier cosa. A falta de un periódico, la imaginación.


No se queje. Recuerde que en este país (El Salvador) esto le puede ocurrir a cualquier persona, sin importar su escala social, o económica.

Relájese, tomelo con calma. De todos modos, ¿qué más puede hacer?

Si todo sale bien, pronto estará riéndose del asunto.


***

La Libertad, El Salvador, hace algunos años...

— ¡Ey, Tío!
— Aja, ¿qué paso?
— ¿Dónde está el baño?
— ¿El baño?
— Si, el bañoooo.
— jejeje, allá atrás.

El Tío señala hacia una especie de rancho improvisado, sin paredes ni puerta, donde se alcanza a ver una especie de letrina rústica sin tapadera.

— ¿Ese es el baño?
— Si, ese.
— Pero, ¡no tiene paredes, ni puerta!
— Ah, chis, vos no te claves, cerrá los ojos y ya.

En esos momentos, su estómago le recuerda que no debió comer de todo lo que sirvieron en la fiesta de quince años de su prima de donde escapó antes que iniciaran los bailes obligatorios. Ni modo, no tiene otra salida.

***

Relájese, tómelo con calma. Cierre los ojos. No respire profundo, ni lo intente. Aquí eso no funciona. Cuente hasta diez e imagine que usted no está donde está sino en otro sitio. Sonría. Recuerde, sólo los que se toman las cosas con mucho humor terminan contando buenas historias, esas con las que uno no para de reirse.

2 comentarios:

Folósofo dijo...

Esa historia me parece algo conocida....... jajajjjajajejejej!!!! Bueno a cerrar los ojos..

DeaR dijo...

Bueno, realmente es una suma de muchas historias mi estimado, muchas historias...