2.6.09

Cambio y fuera

— ¡Ese es mi presidente!

La autora de esa expresión es una señora sexagenaria nacida en Santa Tecla, criada en Soyapango, asentada en Mejicanos y, ahora, retirada en San Jacinto. Se trata de mi abuela, la madre de mi padre.

Sentada frente al televisor de su habitación, repasa las noticias del día, y, en especial, las múltiples repeticiones del discurso del nuevo inquilino de casa presidencial. Sentada allí, más parece una infante que repasa su caricatura favorita.

A mí, las noticias siempre me llegan tarde. Las noticias impresas de los periódicos las leo al final del día, en la noche, cuando hay tiempo, cuando evito la guitarra, los libros, los textos, la cama... Igualmente, ella, repasa el periódico hasta la noche, cuando yo lo llevo a casa. Esta vez, repasa todos los artículos relacionados al traspaso de mando. Yo, después de un día agotador, me recuesto en el sofá, enciendo el televisor, mientras mi abuela comenta:

— Yo, sólo he tenido dos presidentes: Duarte y Funes —dice, mientras hojea el periódico— cuando le robaron las elecciones (a Duarte), hasta lloré. Al pobrecito le quitaron dos dedos de la mano.

La domestica, receptora por oficio de las anécdotas de mi abuela, la escucha con mucha atención. Ella también parece emocionada.

— Ojalá que ahora si nos ayuden en el cantón —dice, mientras me prepara mi cena.

Ella, tercera hija de un matrimonio de campesinos, viajo hasta el departamento de Ahuachapán el día de las elección. Se levantó a las cinco de la mañana para lograr encontrar transporte, todo con el fin de que "ganará la esperanza".

Ambas, escuchan todas las replicas que pasan los noticiarios del discurso del nuevo presidente, como si fuera la primera vez, a pesar de haber pasado en eso "todo el día".

— ¿Cómo es que sólo Duarte y Funes han sido sus presidentes? ¿Y los otros? —le digo en son ironía.

— !Qué! ¡Esos no cuentan! —me responde.
— ¿Ni el presidente de la paz?
— Ni ese.
— ¿Ni el presidente de la reconstrucción del país?
— ¡No!
— ¿Ni el Presidente de la dolarización?
— ¡Ladrones! ¡Eso son!
— Ni...
— ¡Ninguno de esos! –me interrumpe— mis únicos dos presidentes son: Napoleón Duarte y Mauricio Funes. Punto.

Con mi cena servida, me desconecto de la platica por unos momentos, sin embargo, me queda la molestia lo que pudo haber sido el mejor detalle de la gestión presidencial de este sujeto: decretar como día de asueto nacional el 1 de junio de 2009.

Ni modo.

Haber si a este sujeto no le da por prometerle un novio a Manyula o por ponerse esos "lentes especiales"que hacen ver a este país como el país de las maravillas...




1 comentario:

Chichimeca dijo...

"La política está en las calles"
Postulado irrenunciable, sobretodo en estos tiempos en los que todo corre el riesgo inminente de ser reemplazado por su versión mediatizada (Cf. La Sociedad del Espectáculo, Guy Debord).

Saludos